Posiblemente nunca leas esto, posiblemente nunca lo sepas, posiblemente no me importe.
Nos conocimos deprisa y a madrugadas, nos comíamos la noche y lo que se nos echase encima, nos sangraban los labios, nunca estábamos demasiado cerca.
Soñamos con París, Roma, Florencia y Venezia, pero en un abrir y cerrar de ojos, volvimos a la realidad, a los pies en la tierra, y me devolviste a la realidad como quien despierta a otra persona con un cubo de agua fría por encima.
Vuelvo a escribir, sí, vuelve la chica triste y melancólica, esa que solo va a saber decir estupideces y la que va a aumentar mucho más su colección de libros.
Será tan tonta que leerá libros en los que te busque, y en los que se busque, en los que quiera encontrar respuestas a cosas de las que ni siquiera ha formulado preguntas.
Creerá verte en todos los personajes, en todas las películas que hablen de amor, pero ni más lejos de la realidad.
Condenada a reconocer tu olor cuando menos desee, a recordar tonterías que solías hacer, o decir, o pensar.
Triste amargura bajo una coraza que todos creerán, porque nunca mentí ni mentiré tan bien como ahora. Te ha sido tan fácil rendirte y creerte todo.
No serías para mí si te has rendido tan fácilmente me repito.
yo nunca dejé de intentarlo. Yo no me rendí.
Ahora no me rindo, ahora decido, elijo. Y te duele que no sea a ti. Pero es que no te elijo ni a ti ni a nadie.
Me elijo a mi, que me lo merezco, que siempre he estado conmigo y nunca me he valorado lo suficiente.
Soy fría, egoísta y orgullosa. Pero eso tu lo sabías desde el segundo en el que me conociste.
Tu has sacado mi orgullo al máximo y lo has elevado al cuadrado. Pero se te ha olvidado dividirlo entre dos
Y eso que las matemáticas nunca han sido lo mio.
Ahora dirán o dirás que no te he querido, que te he olvidado a la primera de cambio, que nunca me importaste, y cien mil cosas más que podría escribirte.
Me.Da.Igual.
A la mierda tu y lo correcto.
Hoy me toca a mi.
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