Tanta gente cree conocerme, que he perdido la cuenta. Otra cosa es la gente que de verdad lo hace.
Que como norma general mis mejores conversaciones son de madrugada, que nunca tomo café pero adoro el dulce aroma que desprende, en qué medida me importan unas cosas u otras, y cómo puedo llegar a doler.
No sé cuanta gente de verdad me conoce, y la que me ha conocido antes, posiblemente ahora no lo hará, yo misma soy consciente de que algo he cambiado, a mejor o a peor eso ya es otro tema.
Si me hablas de madrugada, posiblemente puedas conocerme algo mejor, no se porqué a esas horas parezco volverme más sincera.
No presumas de conocerme si juzgas mis mentiras sin conocer por qué lo he hecho, ni si me he pasado de sincera, sin haberme preguntado primero.
Podría resumirlo todo en que soy como soy por todo lo que he vivido, todo lo que ha sucedido en mi vida hasta hoy, y mil simplezas más. Pero a veces lo creo, y otras no. Esas otras veces creo que soy como soy, pues yo que sé, porque quiero ser así, o porque me sale solo. Incluso me ha dado por pensar muchas veces que en determinados momentos no tengo sentimientos.
Piensa en qué hay detrás de lo que ves, mi fachada posiblemente confunda, y ay, a veces divierte ver a esa gente que se cree lo que se queda de fachada.
Puedo ser muchas cosas que ni imagines, o ni siquiera yo. Puedo ser quien te intente salvar de caer al precipicio ofreciéndote mi mano, pero no olvides que también puedo retirarte esa mano si lo he visto necesario.
Puedo no hablarte de un día para otro así sin más si no me veo necesaria en ningún aspecto para ti en tu vida. O puedo ver que puedes estar perfectamente esté yo o no en tu vida, y que simplemente me apetezca quedarme.
Conmigo nunca se sabe.
Tranquilamente me cogería un vuelo sin conocer el destino hasta llegar, sin maletas, ni equipaje, sin cargas innecesarias, tan simple como soy.
A veces me dicen lo difícil que soy simplemente porque no cumplo sus expectativas, que lo sé yo.
Pero reconozco que ser impredecible como lo soy en ocasiones tiene que ser muy difícil de llevar para quien esté a mi lado.
Puedo romper con todo en cuestión de segundos si me da el venazo.
Antes presumía de que mucha gente me conocía, ahora me cuesta encontrar a alguien que de verdad me diga algo de mí porque lo haya visto, se haya dado cuenta, y no porque yo se lo haya dicho, o lo haya oído por ahí. Si me sorprendo porque me empieces a conocer disculpa, pero es una sorpresa, grata por supuesto, ver que me conoces algo, o que al menos estás intentándolo.
Me pierde el orgullo, pero no siempre. Si te vas y veo como cada paso que estás dando te aleja más de mí, solo hay dos opciones: O bien que me coma el orgullo a regañadientes porque estoy yendo hacia ti estirándote del brazo, y si es necesario pidiendo perdón, o bien me he quedado tan impactada que no mueva ni un músculo, ni un ápice de mi cara.
Si no pasa nada de esto será que directamente no observo como te vas, porque yo me estaré yendo en el sentido más contrario al que te estés dirigiendo tú.
Cometo muchos errores, y me disculpo, pero siempre siguen estando los errores, aunque me los reprocho en muchísimas ocasiones a mi misma, sinceramente.
Suelo ser alguien cercano, me gusta eso, pero si lo soy, y de pronto sin explicación estoy distante, SIEMPRE SIEMPRE hay un porqué. Aunque te mienta y te diga que no. Si es así por favor no me creas cuando te digo que no es nada. Te estoy mintiendo.
Si soy distante desde el primer momento, olvídalo. Posiblemente tenga motivos, y no te va a gustar oírlos.
Si me hieres el orgullo te romperé en pedazos, aunque sea sin querer. Si me siento atacada, no pregunto, actúo. ¿Entiendes ya por qué muchas veces cometo grandes errores?
He roto con todo una y mil veces, me he roto a mi misma y me he reconstruido, he roto con amistades, novios, e incluso familia. Soy de esas que prefieren estar solas que mal acompañadas. Ya ves, otra del montón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario