Una luz tenue, un par de palabras en la mente, y un teclado, o boli y papel.
Podría hablar de tu singular belleza, de los exámenes que están a punto de llegar haciendo que me juegue todo al aprobado o nada, y de un sin fin de cosas más.
Pero esta noche no, hoy no.
Hoy me propongo hablar de los segundos existentes entre tu boca y la mía, las caricias no dadas, los sueños no soñados.
Que cada vez que se cae una pestaña, soplo con fuerza, a sabiendas que eso de que se cumpla el deseo depende única y exclusivamente de mí y no de soplar una pestaña o no. Pero aún así pasa como con todo, se intenta. Y no. No hay que intentar, hay que conseguir.
Alguien recientemente me dijo como respuesta a mi "lo intento", que no, que no lo intentase, que lo consiguiese, que lo hiciese. Y creo que está en lo cierto.
A menudo nos conformamos con intentarlo para después decir: Hice todo lo que pude, yo lo intenté..
Pero pocas veces luchamos por las cosas que verdaderamente ansiamos. Y he ahí el error.
Has de luchar por lo que de verdad quieras "como si tu vida dependiera de ello". Porque en el fondo, es así. Vida no tienes más que una, asique que menos que luchar por tus objetivos.
No esperes que venga nadie a resolverte la vida, porque la mitad no se molestan ni en resolver la suya. No dependas de nadie, es un consejo. Cuando te quitan lo que te han dado, duele, y la hostia precisamente pequeña no es, asique aprende a no aferrarte en esta vida a nada.
Hay personas que me dicen que agradezco demasiado y cosas similares. Pero verás, yo sé lo que es sentir como te quitan todo. De golpe. Sin preguntar. Y sin haber hecho nada para que pasase eso. Asique aprendí a valorar lo que hacen por mí y las molestias causadas. Los pequeños detalles son los más importantes, y para mí, son un mundo. Por suerte o por desgracia he tenido que oír muchas veces a lo largo de mi vida que "nadie da nada por nada". Asique agradezco enormemente a esas personas que me han enseñado que eso no es del todo así siempre, esas personas que hacen cosas por mí desinteresadamente, esas.
Si hablásemos de la distancia existente entre tu boca y la mia, cualquier distancia sería demasiada. Incluso aunque estuvieses a 1 cm. Ya estaría siendo demasiado. Quiero que al tocarte sepas que el mundo solo duele cuando tú no estás.
Y una y otra y otra vez, besarnos hasta que llegue a estorbarnos la piel hasta que los sentidos no sepan por qué. Y una y otra y otra vez hasta llegar a enloquecer, hasta que no exista más mundoSi he de pedir pido, que nunca me falten motivos por los que luchar y seguir adelante, por los que levantarme cada mañana a buscarme la vida, por los que agradecer, por los que amar. Que tampoco me falten motivos para ver la vida ligeramente alocada, y como una gran aventura.
Cuando sientas que todo está perdido, párate un segundo antes de seguir caminando, y tras ese segundo, sigue. En ocasiones yo lo hago en busca de motivos que me hagan seguir adelante y no rendirme en ese mismo instante, y acaban apareciendo uno tras otro.
Aprendí a levantarme tras cada caída, a resurgir de mis cenizas con más fuerza, con más ganas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario